
Mónaco es un pequeño país donde todo parece estar diseñado a la perfección, como si cada rincón quisiera impresionar a quien lo visite. Carlos Carrizo nos ofrece una serie de postales de un lugar que vibra con la elegancia de sus calles. El Casino de Montecarlo, majestuoso y emblemático, nos invita a imaginarnos las historias de aquellos que, bajo las brillantes luces, arriesgan su fortuna en una jugada de cartas, con el eco de risas y murmullos en el aire.